Maria Lluisa Rabell 2017-10-19T08:48:48+00:00

La poética de la novia

A María Lluïsa Rabell no le gusta hablar de moda nupcial. Para ella la temporada no existe. A menudo se pregunta “¿Qué es la temporada? ¿El tiempo que hace? Ni frío ni calor, lo que cuenta son ellos, los novios, los que han decidido que tiran para adelante su historia y han elegido un día para contárselo al mundo, para que el mundo entero sea su cómplice. Lo será durante años porque más allá del día en cuestión quedará un álbum de fotos que subirá y bajará de la estantería para revivir momentos, anécdotas y la imagen de un compromiso. Cada novia es una poesía, y esa poesía hay que poder releerla. Si yo me ocupo de la moda no hay rima, sólo intenciones sin ritmo. Ella – él también pero ése es cometido de otros – ha de seguir siendo ella misma años después, manteniendo el pulso de sus maneras, de su modo de moverse y de comportarse”.

Hay un sentido del humor en Rabell que a menudo traslada a sus diseños. “Son guiños, sonrisas románticas que pueden convertir las formas más esenciales en el vestido más especial. Ninguna novia debería olvidarse de estos pequeños guiños. Y si no forman parte del vestido, pueden pincelarlo en los complementos. Incluso en el ramo. La sencillez no se hizo precisamente para el día de una boda. Sí podemos usar el concepto “esencial”, pero nunca “sencillez”. Mi novia, al menos, no es sencilla. Puede ser natural o infinitamente sofisticada, pero sencilla no, por favor. Ningún arte bien resuelto es sencillo aunque sea por la sensibilidad que requiere”.

Texto: Anna R. Alós